Fundación de Imprentas en las Indias españolas

Cronología de la imprenta en las ciudades y lugares de la América y Oceanía españolas.

Con el propósito de presentar objetivamente el desarrollo del arte de imprimir en las ciudades y lugares de los dominios españoles en América y Oceanía,hemos confeccionado el cuadro que sigue, de acuerdo con la fecha circunstancial:

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SIGLO XVI

1.-1539. México
.2.- 1584. Lima
.3.- 1590. Macao.
4.- 1593. Manila.

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SIGLO XVII

5.- 1640. Puebla de los Ángeles.
6.- 1660. Guatemala.SIGLO XVIII
7.- 1705. Paraguay.
8.- 1707. La Habana. Impreso circunstancial.
9.- 1720. Oaxaca.
10.- 1739. Santa Fé de Bogotá.
11.- 1754. Ambato.
12.- 1760. Quito.
13.- 1764. Nueva Valencia. Impreso circunstancial.
14.- 1766. Córdoba del Tucumán.
15.- 1769. Nueva Orleans
.16.- 1780. Buenos Aires
.17.- 1780. Santiago de Chile. Debe entenderse 1776.
18.- 1786. Puerto España. Impreso circunstancial.
19.- 1793. Guadalajara.
20.- 1794. Veracruz.
21.- 1796. Santiago de Cuba.
SIGLO XIX
22.- 1807. Montevideo.
23.- 1808. Caracas.
24.- 1808. Puerto Rico.
25.- 1809. Cartagena de Indias.
26.- 1810. Guayaquil. Impreso circunstancial.
27.- 1812. Isla Liceaga. Impreso circunstancial.
28.- 1812. Sultepec. Impreso circunstancial.
29.- 1813. Acapulco. Impreso circunstancial.
30.- 1813. Maturin. Impreso circunstancial.
31.- 1813. Mérida de Yucatán.
32.- 1813. Tlalpuxahua. Impreso circunstancial.
33- 1814. Apatzingan. Impreso circunstancial.
34.- 1814. Curazao. Impreso circunstancial.
35.- 1814. Tunja. Impreso circunstancial.
36.- 1816. Santa Marta. Impreso circunstancial.
37.- 1816. Popayan. Impreso circunstancial.
38.- 1819. Angostura. Impreso circunstancial.
39.- 1820. Ancón. Impreso circunstancial.
40.- 1820. Pisco. Impreso circunstancial.
41.- 1820. Sucre. Impreso circunstancial.
42.- 1821. Arequipa. Impreso circunstancial.
43.- 1821. Jauja. Impreso circunstancial.
44.- 1821. Huacho. Impreso circunstancial.
45.- 1821. Huancayo. Impreso circunstancial.
46.- 1821. Huamanga. Impreso circunstancial.—XXXIX→ 
47.- 1821. Huaura. Impreso circunstancial.
48.- 1821. Santo Domingo. Impreso circunstancial.
49.- 1821. Querétaro. Impreso circunstancial.
50.- 1821. Retes. Impreso circunstancial.
51.- 1822. Arica. Impreso circunstancial.
52.- 1822. El Cuzco. Impreso circunstancial.
53.- 1822. Maracaibo. Impreso circunstancial.
54.- 1822. Ica. Impreso circunstancial.55.- 1822. Panamá. Impreso circunstancial.
56.- 1822. Puerto Cabello. Impreso circunstancial.
57.- 1823. Trujillo. Impreso circunstancial.
58.- 1823. Viacha. Impreso circunstancial.
59.- 1824. Ayacucho. Impreso circunstancial.
60.- 1824. Callao. Impreso circunstancial.
61.- 1824. Chuquibamba. Impreso circunstancial.
62.- 1824. Pasco. Impreso circunstancial.
63.- 1824. Chuquisaca. Impreso circunstancial.
64.- 1824. Desaguadero. Impreso circunstancial.
65.- 1825. Oruro. Impreso circunstancial.
66.- 1825. Reyes. Impreso circunstancial.

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Máximo Gonzalez-Palacios Franco.

Fuente: Instituto Cervantes.

Banco Nacional San Carlos

BANCO NACIONAL SAN CARLOS – BANCO ESPAÑOL SAN FERNANDO

El Banco de España tiene su antecesor en el Banco Nacional de San Carlos.

 

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BANCO NACIONAL DE SAN CARLOS

La fundación del Banco de San Carlos estuvo vinculada estrechamente a la Deuda Pública. Carlos III por Real Cédula de 2 de junio de 1782 funda el Banco Nacional de San Carlos.

La guerra de 1779-1783 con los británicos ocasionó a España unos gastos superiores a los previstos. Aunque el apoyo popular fue grande, no fue lo suficiente para reunir los recursos económicos que permitiesen financiarla. 
Ante esta situación, Francisco Cabarrúspropuso una emisión de papel moneda que permitiera hacer frente a los gastos que originaba la guerra. 

Para no gravar al pueblo, el rey Carlos III por Real Cédula de 20 de septiembre de 1780 autorizaba la emisión de papel moneda que permitiría fomentar el comercio interior del Reino. 
Los Vales Reales (papel moneda) habrían de ser admitidos en el comercio como medio de pago, así como en las Tesorerías y Cajas Reales, como si se tratara de dinero efectivo.
Loa Vales deberían renovarse anualmente en la Tesorería Mayor hasta que fueran extinguidos por la Real Hacienda mediante la recuperación del capital a que respondían. 
Los Vales podían endosarse como letras de cambio. En determinados casos no eran admitidos, como pagos que se hiciesen en las Tesorerías y Cajas Reales por razón de sueldos y pensiones.

La guerra continuaba provocando nuevos gastos y los Vales descendían su cotización a las seis semanas de ser emitidos. 

Para facilitar su utilización en el comercio, y la adquisición pública, el 20 de Marzo de 1781 hubo una nueva emisión de Vales de 300 pesos.

Con la intención de hacer frente a los gastos de la guerra, el interés diario de cada Vale era de medio real de vellón.

Resulto excesivo el número de Vales puestos en circulación, en las dos emisiones.

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La oferta de papel fue superior a la demanda, esto hizo disminuir la cotización de los Vales en un 4 por ciento. 
El descrédito de los Vales fue en aumento, los acreedores acudían al rey para que se les resarciera de sus pérdidas en la cotización de los Vales.

Para solucionar el problema de los Vales, el descuento de letras de cambio, de la provisión del Ejército y de la Marina, así como el pago de obligaciones del giro en el extranjero, Francisco Cabarrús el 12 de octubre de 1781 presento al Conde de Floridablanca (representante de la Real Hacienda) el proyecto de Banco Nacional, siguiendo el ejemplo Inglaterra, Holanda y otros países.

El proyecto de Cabarrús fue plasmado en la Real Cédula de 2 de junio de 1782 con la denominación de Banco Nacional de San Carlos.

El Banco Nacional de San Carlos partía con un capital de 300 millones de reales en 150.000 acciones. 
En la Real Cédula Fundacional del Banco se especificaba que “su primer objeto e instituto era formar una caja general de pagos y reducciones para satisfacer, anticipar y reducir a dinero efectivo todas las letras de cambio, Vales de Tesorería y pagarés que voluntariamente se llevaran a él“. 

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Aunque la Real Cédula Fundacional no contemplaba que pudieran realizarse operaciones de descuentos fuera de la capital y villa de Madrid, concedía amplia libertad a los accionistas para que pudiesen establecer Cajas subalternas en otras ciudades. 
En este sentido, se establecieron Cajas subalternas en Bilbao, Barcelona, Málaga, Cádiz, Sevilla y Valencia. 
Las Cajas estaban a cargo de los accionistas de las plazas respectivas, y los directores alternantes que las administraran serían elegidos entre los accionistas, sin recibir emolumento alguno.

Durante los años 1782 y 1783 ante las reservas de los particulares, no fueron buenos los resultados para la suscripción de acciones. 
Por otra parte, la Marina inglesa hacia temer que no llegaran navíos con los recursos de las Indias. 
Para dar ejemplo, y en virtud del artículo XXII de la Real Cédula, Carlos III suscribió 1.000 acciones y 500 aciones el Príncipe de Asturias. 
La Compañía de Jesús suscribió 2.000 acciones, y los municipios suscribieron el número de acciones que permitían sus sobrantes. 

El 22 de noviembre de 1782 se publica en la ‘Gaceta de Madrid’ la primera Junta General del Banco Nacional de San Carlos. 
Los accionistas acordaron que el Banco emitiese billetes transferibles y convertibles a la vista en dinero en metálico (practica en otros Bancos europeos) por valor entre 200 y 1.000 reales cada uno.

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El Banco Nacional de San Carlos, hábilmente gestionado por un grupo de comerciantes y hombres de negocios, sobrevivió a la Guerra de la Independencia manteniendo abiertas sus oficinas al público. Su actividad había quedado reducida a los descuentos de letras y pagarés en Madrid y a la negociación de efectos sobre otras plazas, prestando todavía servicios financieros al Gobierno.

En 1829 el Gobierno se negó a reconocer parte de los créditos que tenía con el Banco Nacional de San Carlos, la cantidad ascendía a 300 millones de reales. 
El Banco no podía continuar realizando la función de prestamista del sector público.

El Gobierno liberal, siendo Ministro de Hacienda Luis López Ballesteros, con las reformas hacendistas ( Bolsa de Madrid, Código de Comercio, se crea el Ministerio de Fomento, legislación sobre patentes, etc.) consigue que los accionistas del Banco de San Carlos renuncien a todos sus créditos contra el Estado a cambio de su participación con 40 millones de reales en el recién creado ‘Banco Español de San Fernando’.

De este modo, en 1820 se crea el Banco Español de San Fernando con un capital de 60 millones de reales, de los que 20 millones de reales serían desembolsados íntegramente por el Estado. 
Con la maniobra de Luis López Ballesteros, el Banco Nacional de San Carlos queda convertido en el Banco Español de San Fernando.

 

Máximo Gonzalez-Palacios  Franco.

Fuente: Banco de España.