La trágica historia de Guam 

​Un documental recupera la trágica historia de Guam

La cineasta Frances Negrón-Muntaner durante la filmación de ‘Guerra de Guam’.
1-Niño chamorro con bandera estadounidense.

2- Niño chamorro con marines estadounidenses. 

3-Padre Jesús Baza Dueñas.

4- Niños en escuela de Guam antes de la II Guerra Mundial. 

5-La cineasta Frances Negrón-Muntaner durante la filmación de ‘War for Guam’.


Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam pasaron a manos de Estados Unidos tras la capitulación de España en 1898 en la Guerra Hispano-Norteamericana.

Cuba, que había luchado por su independencia contra los españoles por décadas y contaba con un “ejército libertador” activo, se convirtió en república independiente, aunque bajo la cercana tutela estadounidense a través de la Enmienda Platt. Pero las restantes islas, una en el Caribe y la otra en el Pacífico, se convirtieron en territorios “no incorporados”, a disposición del Congreso.

Mientras Puerto Rico ha tenido un visible movimiento independentista y otro que aboga por la conversión en otra estrella de la federación, los residentes de Guam, los chamorros, han tenido menos éxito en hacerse escuchar por la opinión pública y transmitir sus demandas fundamentales: la devolución de sus tierras, confiscadas a partir de la II Guerra Mundial, y una ciudadanía plena.
“Los militares tomaron nuestra tierra, nos sacaron de estas propiedades en las que habíamos estado viviendo por cientos de años. Creo que la guerra no ha terminado para nosotros”, dice José Garrido, un activista que aboga por los derechos de los chamorros sobre su territorio, al inicio del documental War for Guam, que comenzará a trasmitirse en los canales públicos de la Florida a partir del 5 de mayo, como parte del mes de la herencia asiática y de los habitantes de las islas del Pacífico.
Filmado por la multipremiada cineasta, escritora y profesora de la Universidad de Columbia, Frances Negrón Muntaner —con fondos de la Corporation for Public Broadcasting y otros donantes—, el documental explora el largo camino recorrido por los chamorros, desde la trágica invasión de los japoneses en 1941 hasta la recuperación de la isla por el ejército estadounidense y la expropiación de tierras para uso militar inmediatamente después.
“Es vital traer esta historia a la audiencia norteamericana para profundizar nuestra comprensión de los efectos de la guerra en los pueblos nativos y sus tierras, no solo en ese entonces sino en el presente”, señaló la directora de programación de la National Educational Telecommunications Association, que distribuye el documental.
Un sacrificio heroico.A través de entrevistas a sobrevivientes y la recuperación de imágenes de archivo, War for Guam ilustra el heroico sacrificio de los chamorros durante la invasión japonesa y del Padre Dueñas, al frente de la Iglesia Católica en la isla, quienes protegieron al último soldado de la Marina estadounidense, George Ray Tweed, un oficial de radio a quienes ayudaron a sobrevivir en la selva. Tristemente, mientras los barcos de EEUU lograban finalmente rescatar a Tweed, el Padre Dueñas era ejecutado por las autoridades japonesas.Esta poca conocida historia, así como la posterior minimización de la colaboración de los chamorros y la ocupación de tierras, es utilizada por la realizadora del documental para destacar “lo que continúa estando mal con la política estadounidense hacia sus territorios no incorporados. Esta es una política que declara directamente que los territorios no incorporados como Guam legalmente pertenecen pero no son parte de EEUU y sus ciudadanos [pese a ser ciudadanos de EEUU] no pueden votar por el presidente, incluso si tienen la mayor tasa de incorporación a las fuerzas armadas norteamericanas”.El legado de la II Guerra Mundial y el debate sobre los territorios no incorporados.Tras la llegada de los marines estadounidenses y la derrota de los japoneses en 1944, “hubo un gran sentimiento de gratitud hacia los marines, como era de esperar pero, quizá, parte de la amargura, la ira y el resentimiento contra los americanos se debe a lo que ellos hicieron con esa gratitud”, señala en el filme Evelyn Flores, profesora de la Universidad de Guam.

El abuelo de Garrido, por ejemplo, fue expropiado de sus tierras, por las que recibió $7.10. Tras la recuperación de la isla, la Marina confiscó alrededor de tres cuartas partes de todo el país y dos años después, al finalizar la guerra, los chamorros permanecían en campos de refugiados.Pese al boom constructivo que vino después, la población autóctona no pudo beneficiarse de esos empleos ni retornar a la cría de ganado o la agricultura en las tierras que perdieron. Muchos comenzaron a ver en la vida militar una solución económica, aunque actualmente los chamorros se están resistiendo a más expansión militar en la isla.

“El sacrificio de los chamorros continúa hasta el día de hoy”, dijo el senador de Guam Frank Bla, Jr. en un comunicado. “Hoy, Guam tiene la tasa más alta de soldados que se alistan y mueren en guerras norteamericanas. La mayoría de los chamorros están orgullosos de su servicio. Sin embargo, Estados Unidos tiene problemas para reconocernos como parte de la familia norteamericana. Muchos hijos e hijas de Guam han pagado el sacrificio más grande para proteger libertades que no nos han sido otorgadas”.Preocupaciones académicas y políticas.Negrón Muntaner dirige el Centro de Estudios de Etnicidad y Raza así como el Archivo de Arte y Activismo Latino, ambos en Columbia. Como puertorriqueña y signataria de un polémico manifiesto en apoyo a la “estadidad” de Puerto Rico, su incursión en la historia de Guam tiene que ver con sus preocupaciones académicas y políticas.
“En términos de la relación con EEUU, se plantea que los territorios no incorporados tienen tres opciones: estatus actual, independencia o estadidad federada. En todas sus consultas plebiscitarias, Guam ha elegido alguna versión de ‘territorio mejorado’ que expande la autonomía del gobierno local. Pero el Congreso nunca ha actuado para implementar el resultado de estas consultas”, explica a el Nuevo Herald.

Según Negrón-Muntaner, el gobierno de EEUU ha evadido realizar cambios de estatus en los territorios, “por temor a que los votantes elijan opciones que obliguen a EEUU a ceder el control”, señala. En el caso de los puertorriqueños, muchos están optando por asentarse en EEUU para acceder a mejores empleos y otros beneficios “que muchos asocian con la estadidad sin tomar una decisión final sobre Puerto Rico ni concentrar energías en procesos políticos que hasta la fecha no han dado frutos”, agrega.“No hay nada inevitable sobre las opciones de estatus”, afirma la académica. “Lo que persiste es una insatisfacción tanto con el estatus actual como con elementos de todas las opciones que se dicen constitucionales. Y entre estas dos insatisfacciones, los puertorriqueños intentan vivir lo mejor posible, no siempre con éxito, entre aquí y allá”, concluye.

Su próximo documental se concentrará en el impacto de la Marina sobre la isla de Vieques, Puerto Rico.

Nora Gámez Torres http://www.elnuevoherald.com/noticias/septimo-dia/article20052528.html#storylink=cpy

Fernando de Leyba y Córdoba. 

Por Máximo González-Palacios Franco 

Los españoles somos los peores divulgadores y propagandistas de nuestros propios logros históricos”       en comparación con otros países.

Existe un buen número de personas que llevaron a cabo actos que merecen un enorme reconocimiento, pero a los que hemos ignorado sistemáticamente
Cuando Henry Kamen presentó su obra Poder y Gloria. Los héroes de la España Imperial (Ed. Espasa) se quejó de que en este país, por culpa de la falta de consenso a la hora de interpretar la Historia, se le ha negado a los héroes “un papel reconocible”

Otro más de los innumerables héroes olvidados por la Historia de España. 

Don Fernando de Leyba y Córdoba.Teniente Coronel del Regimiento Fijo de la Luisiana Española.Gobernador  de la Luisiana. 

Nacio en la ciudad de Ceuta, España en 1734  y fallecio en San Luis de los Illunueses, provincia de la Luisiana española en 1780, actuales EEUU.

Era el quinto de siete hijos nacidos de capitán Gerónimo de Leyba y Córdova y Josefa Vizcaigaña. En su infancia vivio en diferentes lugares de España, Fernando firmó como cadete a la edad de 16 con el regimiento de Infantería España.

Fernando de Leyba perteneció a la familia Leyba y Córdova de la localidad malagueña de Antequera, cuyas raíces se remontan a la reconquista hispana de la Península Ibérica. 

En el siglo XV, sus antepasados ​​se asentaron en Andalucía sobre la tierra concedida por el Rey de Castilla en recompensa por sus servicios en la conquista a los moros del Reino de Granada.Con el tiempo, los caballeros y nobles del línaje de Leyba y Córdova se convirtieron en ciudadanos prominentes en Antequera, una pequeña ciudad en la provincia de Málaga donde poseía varias casas y granjas.

Casado con Maria Concepción de Cesar en la ciudad de Cartagena,tuvo dos hijas, Maria Josefa y Rita.

Desarrolló  su carrera militar en Andalucia, norte de Africa, Cuba (donde cayó prisionero por los britanicos en la defensa de la Fortaleza del Morro ) y EEUU.

El 14 de Julio de 1778, cuando es nombrado tercer gobernador adjunto de la Luisiana, por entonces española, para ayudar al gobernador don Bernardo de Gálvez. Este lo destinó a San Luis (Missouri), una villa fundada por los franceses en 1764 que controlaba el río Missisipi desde su margen occidental antes de la unión con el río Ohio y después de la del Missouri. Se trataba de un pueblo que no llegaba al millar de habitantes que carecía por supuesto de fortificación. Asimismo tenía también a su cargo un pequeño poblado 30 millas al sur llamado Santa Genoveva. La rebelión de las colonias inglesas en norteamérica harán que San Luis cobre relevancia geoestratégica.

Aunque España no estaba oficialmente en guerra con Inglaterra, desde Nueva Orleans llevaba tiempo Bernardo de Galvez enviando ayuda a los rebeldes subiendo el río Missisipi, por ello Leyba es destinado para proteger a San Luis tanto el libre acceso a las colonias, como de mercancías.

Era de los jalones más importantes del dominio español en el alto Valle del Misissipi, fue la consolidación del asentamiento de Paincourt, más conocido como San Luis de Ilinueses. En 1767 una expedición española al mando del Capitán Francisco Rui, establece dos fuertes en la confluencia del Misissipi y el Missouri, 30 km al norte de San Luis.

La política indiana de los españoles, a diferencia de los ingleses, no permitía esclavos indios en su territorio, ni siquiera a las tribus hostiles. O’Reilly, en nombre del Rey de España, dio instrucciones para que a los indios se les proporcionara pan y arroz, cuando visitaran San Luis y Sta. Genoveva y que se mantuviera con ellos un trato exquisito.

Figura 1 – Localización de San Luis en los actuales EEUU. 

Con una población propia de frontera que en su mayoría no era española sino francesa, y que apenas tenía costumbres agrícolas, Leyba debía crear una milicia y entrenarla para el conflicto armado que estaba por venir. Aunque su autoridad real no era tal en un lugar tan alejado de los centros de gobierno y a pesar de que Gálvez no pudo satisfacer su petición de 200 soldados, las gentes de San Luis reaccionaron favorablemente ante la peligrosa situación prebélica originada por los ingleses. 

Así que manteniendo una apariencia de neutralidad comenzó la construcción de un fuerte y a finales de julio de 1778 se encontró con George Rogers Clark oficial norteamericano que hostigaba a los ingleses en la frontera oeste. Intercambiaron información y se le facilitaron suministros llegados de Nueva Orleans, pero además tras los ataques rebeldes por el Missisipi, don Fernando de Leyba facilitó de su propio bolsillo nuevos suministros para Clark. El oficial español había empeñado su fortuna con los habitantes de San Luis: “la llegada de los norteamericanos a este distrito me ha arruinado por completo“. Como las desgracias nunca vienen solas su mujer “vio frustradas todas sus esperanzas en el laberinto de deudas en el que me vio metido y le invadió una melancolía tal que, después de sólo dos días de estar enferma en cama murió“.

Figura 2 – Mapa de San Luis y sus planes de fortificación

Todo esto para enfrentarse las fuerzas del coronel británico Henry Hamilton, un rival que no tomaba ninguna precaución para decir que “los españoles son débiles y los franceses los odian, los franceses son veleidosos y no tienen un hombre con capacidad para aconsejarles o liderarles“. Afortunadamente el tiempo pone a cada uno en su sitio y el 24 de febrero de 1779 la milicia franco-canadiense de Hamilton, lo abandonó rindiéndose sin pegar un sólo tiro ante las fuerzas de Clark que eran la mitad, quedando el oficial británico prisionero. El sacrificio daba sus frutos, la zona quedaba por el momento asegurada.

Recreación Histórica Regimiento Fijo de la Luisiana Española. 
Pero poco a poco la atención norteamericana fue desplazándose a otros frentes dejando la zona desprotegida cuando el 21 de Junio de 1779 España declaraba formalmente la guerra a Gran Bretaña. Para comienzos 1780 se empezaron a recibir informes de planes de ataque británico sobre San Luis, interrumpiendo de esa manera el transporte de ayuda y dejando el flanco oeste de los rebeldes y el norte de los españoles muy vulnerables. Los británicos una vez consiguieran su objetivo seguirían hacia el Sur para recuperar las posiciones perdidas ante el genio militar de Bernardo de Gálvez. Para ello desde febrero del mismo año se había ido reclutando en Canada una fuerza compuesta en su mayoría por “indios menominees, siux, sacs y fox que se uniría al regimiento británico en la desembocadura del río Wisconsin” además de a una pequeña milicia de comerciantes y criados. En total sumaban unos 750 hombres bajo el mando de Emanuel Hesse, que avanzaban hacia el Sur sumando cada vez más combatientes pero perdiendo el factor sorpresa, algo que parece que nunca existió pues ya antes de la ruptura de hostilidades Leyba sabía que más que a soldados ingleses se iba a enfrentar sus aliados indios. Y es que los exploradores y espías españoles eran fundamentales para Gálvez y Leyba.

Figura 3 – San Luis y sus defensas.

Aunque el militar español se había prevenido levantando, con su propio dinero y el de una colecta, una pequeña fortificación bautizada como Fuerte de San Carlos, esta distaba mucho de estar acabada no contando con sus cuatro torres completamente acabadas y mucho menos la muralla. Para colmo de males la salud de don Fernando empezó a degradarse alarmantemente pero ante lo apremiante de la situación hizo de tripas corazón y ordenó excavar dos trincheras que unieran las cuatro torres. Sin ayuda de Nueva Orleans los americanos le propusieron un contraataque para ayudarle, pero ya era tarde, el enemigo se aproximaba con 1200 hombres.

300 soldados ingleses

200 siux

250 sacs

450 indios de otras tribus

Para enfrentarlos Leyba contaba con un total de 210 personas:

2 barcos

5 cañones (3 de 4 libras y 2 de 6 libras)

21 soldados regulares

39 milicianos

150 milicianos de Santa Genoveva

Estas últimas tropas llamadas de la vecina Santa Genoveva con alrededor de 150 hombres, todos ellos buenos tiradores  serían muy importantes para los acontecimientos posteriores. Con el enemigo ya próximo don Fernando dispuso 20 combatientes al mando de Silvio Francisco Cartabona para proteger a mujeres y niños, distribuyó a sus hombres por las trincheras, ordenó colocar un cañón en una de las torres y en otra se dispuso a dirigir muy enfermo la defensa del pueblo. Tan calamitoso era su estado de salud que “no podía ni escribir una carta” pero encontró fuerzas para defender el pueblo tomando el mando de sus tropas.

Figura 4 – Primer ataque sorpresa a San Luis.

Finalmente el ataque tuvo lugar el 26 de mayo de 1780 en el que inicialmente el enemigo tomo por sorpresa a algunos colonos y esclavos en los campos de cultivo adyacentes, que intentaron ponerse a salvo, mientras la maestra de escuela Maria Josefa Rigauche armada con una pistola y un cuchillo hacia salidas para rescatarlos. Muy confiados por el éxito inicial, los indios e ingleses se lanzaron hacia el pueblo pero allí encontraron a 210 hombres en dos trincheras haciendo fuego muy vivo junto con los cañones. Con esa desagradable sorpresa los indios, ya muy asustados por la artillería, y los milicianos ingleses no estando acostumbrados al asalto de fortificaciones y terminaron cediendo en pocas horas ante la decisión y firmeza de los defensores gracias al buen mando de don Fernando de Leyba que dejaba ante todos sus últimas fuerzas dirigiendo a sus hombres.

Figura 5 – Una de las torres y las trincheras.

La derrota frustró de tal manera a los indios aliados ingleses que comenzaron a realizar sanguinarios ataques sorpresa aislados sin ningún tipo de beneficio militar, simplemente pura venganza destripando y desmembrando a los infelices que estaban a su alcance. Tal barbarie lleva a Leyba a “armar a toda la población, incluidas las mujeres“. Aunque se temía un segundo ataque los británicos optaron por retirarse ya que no podían contar con unos aliados que se hallaban fuera de control. El balance final para los atacantes se desconoce no así para los defensores cuyas bajas fueron casi todas civiles:

22 muertos (7 esclavos)

7 heridos (1 esclavo)

70 prisioneros (13 esclavos)

Dos semanas más tarde Leyba organizó una expedición de 100 hombres junto a 200 norteamericanos para perseguir a los atacantes, pero no encontraron rastro de un enemigo que había puesto pies en polvorosa. Ya moribundo don Fernando pudo enviarle el 20 de junio de 1780 su última carta a Gálvez en la que informaba de persecución conjunta y de la enfermedad que acababa con él. Dejaba a Cartabona a cargo de San Luis mientras su vida se extinguía sin remedio. Unos días más tarde, el 28 de junio de 1780, don Fernando de Leyba fallecía, siendo enterrado “el mismo día, frente al altar de la iglesia parroquial de la ciudad que había defendido de manera tan brillante“. Y gracias a ello el río Missisipi vía de aprovisionamiento de las colonias se mantendría seguro, al igual que los flancos españoles y norteamericanos, lo que sería en conjunto fundamental para el devenir de la independencia de los Estados Unidos de América. Al conocer la noticia de su muerte Gálvez le concedió a título póstumo el grado de teniente coronel, pues quedó profundamente impresionado por la fortaleza demostrada por Leyba hasta sus últimos momentos, en los que cumplió más allá de lo exigible lo encomendado por él. Perdió todo lo que tenía, perdió a su mujer y finalmente su propia vida.

En el año 1780, el 28 de junio, yo  F. Bernad monje capuchino y misionero apostólico, cura de San Luis, condado de Ilinueses, provincia de Luisiana, obispado de Cuba, he enterrado en esta iglesia, inmediatamente opuesto a la balaustrada de la derecha, el cuerpo de don Fernando de Leiba, capitán de infantería del batallón de la Luisiana, y comandante de este puesto, habiendo recibido todos los sacramentos de nuestra Madre, la Santa Iglesia.

Dedicado a mi queridísima Fina Berenguel  González. 



Fuentes:

Kristine L. Sjostrom investigadora independiente del NSDAR-España.Autora de una biografía de Fernando de Leyba y Córdoba. 

Archivo General de Indias, Archivo General de Simancas, Archivo Histórico Municipal de Antequera, Archivo Histórico Diocesano de Málaga, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios (Ceuta), Iglesia de Santa Maria de Gracia (Cartagena), Gazeta de Madrid.

Indiana Historical Society, Missouri Historical Society, y New Orleans Archivo Notarial . 

Fernando de Leyba y Luis de Unzaga y Amezaga, 6 de junio de  1771, legajo 107 F. 247, Papeles de Cuba, Archivo General de Indias,Sevilla, España.